.

Bienvenido a mi blog

Este blog nace con la intención de compartir mi experiencia con el uso de la Comunicación No Violenta en la crianza de mi hijo Joel, que ahora tiene 5 años.

No diré que por utilizar esta herramienta todo me resulte siempre más fácil, ni que sea capaz de usarla en todo momento. Ser empática con Joel en momentos de cansancio, o de estrés supone un verdadero trabajo sobre mí misma. Sigue leyendo “Bienvenido a mi blog”

Anuncios
Joel y yo

Dinero

A Joel le ha entrado “la fiebre del dinero”, parece como si hubiese caído en la cuenta, así, de repente, de que con dinero se pueden conseguir las cosas que le gustan y también de que él puede conseguir dinero. Ha empezado a pedirlo, a mí, a mi madre, a sus tíos…

El otro día bajó donde mi madre, le hizo un masaje y le preguntó si le daría algo de dinero a cambio. Mi madre le dio un euro y el subió muy contento a enseñármelo. Yo le miré mientras pensaba “joooo le ha pedido dinero a cambio de un masaje…” y empezaban a pasar por mi mente algunos juicios sobre él y sobre mi madre. No dije nada, pero el debió leer la censura en mi mirada o en mi gesto… Lo pienso porque al día siguiente volvió a bajar donde mi madre, esta vez para hacerle un espectáculo de marionetas, y cuando terminó le dijo que “no tenía por qué darle nada a cambio pero que si quería que se lo diera…” (Joel había dejado la puerta abierta así que yo lo escuchaba todo desde arriba) Y ella le dio 2 monedas de 50 céntimos… Subieron los dos juntos, Joel me enseñó su dinero con una gran sonrisa, “ahora podré comprarme otro coche de hootweels” dijo y rápidamente añadió que ella se lo había dado porque había querido, que él no le había pedido nada… Sigue leyendo “Dinero”

Joel y yo

Cómprame un juguete

NuevoDocumento 2018-04-30 (1)_1 (1)Hoy al volver del cole, Joel se ha parado enfrente de una tienda del todo a 100, ha señalado unos camiones de juguete que venían en un pack y me ha pedido que se los compre. Le he dicho que no.

Joel: ¡Jo ama! ¡Nunca me compras nada!

Recuerdo que ayer le regalé un gourmitie que le traje de Madrid porque él me lo había pedido y me digo que hoy no toca comprar nada y menos en el todo a 100. Sigo caminando. Pero Joel me agarra de la ropa y tira de mí en dirección a la tienda.

Joel: Amaaaa ¿es que siempre tienes que ganar tú? Sigue leyendo “Cómprame un juguete”

.

El osito de Joel

Hace tiempo que quería escribir sobre una anécdota que me ocurrió con mi hijo poco después de conocer la CNV, cuando yo estaba tratando de dar mis primeros pasos con este nuevo lenguaje. Lo que pasó fue un regalo para mí, que todavía me inspira y me motiva a escuchar cada vez más la vocecita de mi corazón. Por eso lo comparto.

Ocurrió cuando Joel tenía dos años y medio más o menos. Un día fuimos a visitar a una amiga y Joel se vino a casa con un osito de peluche. Estaba muy contento y no quería separarse de él. Llegó la hora del baño, antes de ir a la cama, y me dijo que quería bañarse con el osito. Yo le dije que si  se mojaba, después no podría meterlo en la cama y no podría dormir con él. Pero Joel insistió e insistió y yo cedí, pensando algo así como: “aprenderá la lección”…

Y terminó el baño. El osito estaba empapado y tal y como yo había previsto, Joel quería llevárselo a la cama para dormir. Y, por supuesto, yo le dije que NOOOO, que ya se lo había avisado, que estaba muy mojado y que no podía ser….

El empezó a llorar y yo me mantuve en mi papel de “madre firme”, “que mantiene su decisión, porque además tiene razón y porque el niño tiene que aprender una lección”…

Pero Joel seguía llorando y yo no me sentía bien. Por un momento me paré a observarle. No me parecía que sintiera rabia, me llegaba más bien tristeza, desamparo… Me sentí conmovida y poco a poco mi actitud cambió. Empecé a notar compasión dentro de mí y comprensión de lo que le estaba pasando, me olvidé de mi “rol de madre” y comencé a validar sus sentimientos: “quieres mucho al osito, ¿verdad?” Tanto que hoy no te quieres separar de él, ¿es eso?”… “Siiiiiiiii” respondía él. “Ya veo cariño, a mi me pasa que como veo que está mojado, me preocupa que se moje la cama y nos de frío a los dos…¿Qué podemos hacer?”

Naturalmente él tenía 2 años y solo me dijo, aun llorando: “no se ama….” Pero entonces empezaron a llegar a mi cabeza montones de ideas: secarlo con el secador de pelo, envolverlo en una toalla, meterlo en una bolsa de plástico…

Así que finalmente escurrí el osito y lo envolví en una toalla, de tal manera que apenas se veía el muñeco. Le pregunté a Joel si le servía así y me dijo: “si ama”, con tanto agradecimiento en sus ojos que me emocioné. Nos abrazamos los tres y en aquel momento pensé que eso tan gustoso que yo estaba sintiendo por primera vez con mi hijo, debía ser “la conexión” de la que tanto hablaba Marshall en su libro.

Y cuando ya estaba en la cama, con el osito entre sus brazos, Joel me dijo: “ama, ¿sabes qué? nunca más voy a meter un peluche en la bañera”.

Y nunca más lo ha vuelto a hacer. Y desde entonces me digo a mí misma, que mi papel como madre no es el de aleccionar, que mi hijo recoge de la vida sus propias lecciones cada día y que mi mayor prioridad en la crianza es sentirme cercana y conectada a él.

 

Kontxi Ruiz

.

Cuidado y autocuidado

Este fin de semana lo paso con mi hijo. Hoy es sábado, y cuando me he levantado he empezado a notar ese cosquilleo en el pecho que me habla de ansiedad… Tiene que ver con cómo vamos a pasar el día. De momento, no he quedado con nadie. Hace sol, me digo que quiero aprovecharlo, que estaría bien pasarlo fuera. Ayer llovía y estuvimos toda la tarde solos en casa. Hay unas jornadas en un pueblo cercano, Balmaseda. Ofrecen actividades que me interesan, además estarán algunos amigos y también habrá niños. Yo quiero ir, pero Joel lleva varios días diciéndome que quiere ir a un txikipark, uno que conoce, uno al que nunca ha ido conmigo.

Le propongo ir a Balmaseda.  El responde “pero ama, me habías dicho que íbamos a ir al txikipark, ¿podemos llamar a Kevin para que venga con nosotros?” Yo no recuerdo haberme comprometido a llevarle a ningún sitio, pero no digo nada.

Paso la mañana dudando. Kevin es el hijo de la pareja de su padre, me gusta que quiera estar con él. Además me digo: “para un fin de semana que estoy con mi hijo lo lógico es que lo priorice a él”. Finalmente les llamo y quedo en recoger a Kevin por la tarde. Pero, nada más colgar el teléfono, ya estoy arrepintiéndome de haberme comprometido… Me siento frustrada y empiezo a llorar.

Joel: Conozco esa voz…

Yo: Si, estoy llorando…

Joel: ¿Por qué?

Yo: Pues porqueee… no me siento bien… es que hoy es sábado y quería estar con mis amigos y al final vamos a ir al txikipark, vosotros estaréis jugando  y yo estaré sola y el último sábado que estuvimos juntos pasó algo parecido… Y estaba sintiéndome molesta conmigo misma por no cuidarme más a mí también… Me gustaría que la próxima vez encontráramos un plan que nos gustase a los dos.

Joel: Ama, es que yo quería ir al txikipark…

Yo: Lo sé cariño y yo quería tenerlo en cuenta y que estuvieses con Kevin, por eso vamos a ir, y a la vez me doy cuenta de que yo también necesito divertirme y compartir con mis amigos y a veces me olvido de cuidar de mí…

Joel: Mira ama, buscaremos amigos para ti… No llores.

Yo: Joooooo déjame llorar, me va bien desahogarme…

Joel: Valeeee entonces te ayudaré, pero eso me da la risa…

Y empieza a abrazarme y a darme besos. Me llega mucho cariño… empieza a darme la risa a mí también…

Joel: Y mañana podemos ir a Balmaseda si quieres…

Y me voy sintiendo mejor, me he desahogado y he sentido mucho cuidado por parte de mi hijo.

Y de pronto han empezado a llegar a mi cabeza ideas nuevas para esta tarde: me llevo un libro que quería leer, aprovecharé para llamar a una amiga mientras ellos juegan… Y esto ha contribuido a aliviarme.

Finalmente he disfrutado de la tarde. He hablado con mi amiga Cris, que vive más lejos de lo que me gustaría, durante casi una hora. Hacía mucho que no hablábamos y ha sido todo un placer. Y no he leído mi libro pero me ha gustado mucho ver a mi hijo saltar y corretear de un lado a otro y jugar con Kevin y otros niños.

Y mañana no iremos a Balmaseda pero hemos quedado con unos amigos y sus hijos, y éste es un plan que nos encanta a los dos.

Kontxi Ruiz

.

Me rindo

Hay mucho amor entre Joel y yo últimamente. Le siento más cercano que nunca. Nos abrazamos, nos besamos, cantamos juntos, nos masajeamos…. Siento complicidad. Y creo que tiene que ver con un cambio de actitud en mí. Algo así como un “me rindo, abandono la lucha, me relajo” y busco otras maneras de solucionar.

Esta tarde, por ejemplo, después de jugar un rato juntos en la alfombra, yo me he levantado y me he puesto a colgar la ropa. Mientras lo hacía, Joel ha empezado a tirar juguetes al suelo y a reírse. También ha tirado el colgador con la ropa mientras se partía de risa… En ese momento he escuchado una vocecita dentro de mí que quería decirle: “Joel, ya basta, ya he jugado mucho rato contigo, ahora vamos a recoger todo esto…” Pero en lugar de eso he respirado profundo y le he dicho:

Yo: Uauuuuu, hay mucha energía que quiere salir de ese cuerpecito, ¿eh?

Joel: Siiiiii, riéndose…

Yo: Vale, ¿quieres que juguemos a “culo caca”?

Joel: Siiiiiiiiii.

Yo: ¡!Vamos a la camaaaa!!

A Joel le encanta jugar a “culo caca”. Se ha inventado y ha dado nombre al juego y consiste en que él intenta poner su “culo maloliente” en mi nariz y tirarse un pedo y yo me resisto. Nos tiramos en la cama y luchamos…. Nos partimos de risa. Jugamos a esto unos 10 minutos. Después yo ya no quiero jugar más, pero él sí. Sigue saltando en la cama sin parar de reir.

Y se me ocurre proponerle un reto: correr desde el sofá a la cama con salto incluido 7 veces. El acepta. Y no sé cuántas veces lo ha hecho en total, pero cuando ha terminado me ha ayudado a recoger el colgador y yo he seguido colgando la ropa, mientras él recogía, por su propia iniciativa, los juguetes que había tirado antes al suelo y sacaba uno nuevo y empezaba a jugar. Y mientras le veía jugar, yo pensaba, sorprendida, en lo fácil que pueden resultar las cosas.

Kontxi Ruiz

Joel y yo

Una de gourmities

Esta tarde esperamos invitados. Viene una amiga mía con sus hijos, un niño de 6 años que es amigo de Joel y su hermana de 3. Joel dice que tiene muchas ganas de ver a su amigo, quiere enseñarle sus gourmities nuevos, pero cuando se ha enterado de que venía también su hermana ha dicho: “puta…” Yo he recordado que la última vez que estuvieron en casa Joel la despidió con esas mismas palabras. Me preocupa mucho que se repita. Joel dice que no quiere dejarle a ella sus gourmities, que ella solo sabe jugar a bebecitos y a peluches….

Yo: Joel ¿ensayamos una cosa? Sigue leyendo “Una de gourmities”

.

Paz en mi mundo

Hoy quiero compartir una poesía que ha escrito mi hermano y que me ha resultado muy inspiradora. ¡Gracias Luis!

Paz en el mundo

Pide un grupo de poetas

Paz en el mundo

Grito orgulloso en mi nombre

 

Y lo repito con fuerza

Con el puño bien en alto

Irritado contra la injusticia

Indignado con la resignación

¡PAZ EN EL MUNDO!

 

Y cuando me canso de gritar

Callo, miro y escucho

Veo violencia en los ojos encendidos

Siento violencia en mis manos apretadas

Y la mentira latiendo por dentro

 

Conozco esa sensación

 

Me separo del grupo

Paseo por la orilla del río

Y me pregunto ¿qué me pasa?

¿Por qué me he enfadado así?

 

Un reflejo en el agua me muestra la verdad

Yo también estoy en guerra

Mis dardos son los juicios

Que lanzo a los demás

Mis balas los reproches

Que hieren a mi mujer

Y mis bombas, la rabia contenida

Incendiaria y reprimida

Que todo lo destruye cuando pierdo el control

 

Entiendo, por fin comprendo

No hay coherencia, falta humildad

Pido paz en el mundo

Mientras yo sigo en pie de guerra

 

Pido el cambio en los demás

Mientras me niego a reconocer

Mi propia violencia, mi batalla interior

Y mi tenaz resistencia a ese cambio

 

Paz en mi mundo

Suplico ahora desde el corazón

Y al menos me siento auténtico, vivo, veraz

Con sincero propósito de enmienda

 

Paz en mi mundo y paz en tu mundo

Y paz, sobre todo, en el mundo de la guerra

Seamos la paz que soñamos

 

Autor: Luis Mariano Ruiz