Joel y yo

Cómprame un juguete

NuevoDocumento 2018-04-30 (1)_1 (1)Hoy al volver del cole, Joel se ha parado enfrente de una tienda del todo a 100, ha señalado unos camiones de juguete que venían en un pack y me ha pedido que se los compre. Le he dicho que no.

Joel: ¡Jo ama! ¡Nunca me compras nada!

Recuerdo que ayer le regalé un gourmitie que le traje de Madrid porque él me lo había pedido y me digo que hoy no toca comprar nada y menos en el todo a 100. Sigo caminando. Pero Joel me agarra de la ropa y tira de mí en dirección a la tienda.

Joel: Amaaaa ¿es que siempre tienes que ganar tú?

A mí me duele escuchar esta frase. Mi lema en momentos de conflicto es buscar la manera de que ganemos los dos y lo he hablado con él varias veces. Me gustaría  darle empatía, aunque estoy recordando una situación parecida que vivimos hace poco, en la que acabé comprándole lo que me pedía y luego no me sentí bien. Noto mis resistencias.

Yo: ¿Piensas que si no te compro nada no te tengo en cuenta?

Joel: Siiiiiiii, no me tienes en cuenta, solo compras las cosas que tú quieres…

Yo: Yaaaa, te gustaría que gastase el dinero también en lo que a ti te gusta ¿no?

Joel: Siiiiii

Yo: Ya veo cariño… prefiero hablar de ello mientras vamos hacia casa…

E intento avanzar de nuevo, pero él sigue tirando de mí…

Joel: Amaaaaa, cómpramelooooo.

Yo: Joel, ayer te regalé un gourmitie y hoy no quiero comprar nada y no me gusta cuando me estiras de la ropa.

Joel: Jooooo, ¡otra vez ganas tú¡

Y me suelta, me da un pequeño empujón y se va dando patadas a la pared… Yo le digo:

Yo: Joel ¿quieres escuchar porqué no quiero comprártelo?

Pero él sigue andando alejándose de mí. Llegamos a casa sin hablar más. El se va directamente a casa de amama (que vive justo debajo) a ver la tele, mientras sigue dando golpes a la pared, a la puerta, al sofá…

Ya hemos comido, parece más tranquilo, todavía no he encontrado el momento de hablar de lo que ha pasado. Y tengo que ir al coche a coger unas cosas. Joel se queda solo, mi madre está abajo. Tardo en volver unos 10 minutos. Y al entrar en casa Joel me coge de la mano y tira de mi hasta la terraza y señala una funda de colchón blanca que he lavado esta mañana y está secándose. Ha pintado en ella varias rayas con un rotulador naranja. Yo me quedo sorprendida mirando la funda, no me esperaba algo así… Joel me mira, como esperando mi reacción. Percibo desafío en su mirada… Me dice:

Joel: Tendrás que lavarla otra vez…

Yo: Si, tendré que lavarla…

Y tira de mí otra vez y me lleva a mi escritorio y señala unos papeles míos, algo que estuve escribiendo ayer preparando un taller de CNV. Están rotos…

Joel: Tendrás que hacerlos otra vez… (sigo notando esa mirada y su tono de voz me llega duro…) Y tardarás un rato largo y cuando vayas a tu próxima clase de comunicación no violenta no los tendrás… ¿Y qué? ¿Estás frustrada?

Yo le miro. En ese momento estoy más sorprendida que frustrada… Por suerte sé que puedo reproducir fácilmente lo que apunté en los papeles rotos. También me sorprende no estar enfadada, estoy recordando la frase: “quiéreme más cuanto menos me lo merezco…” Pensar esto me tranquiliza…

Yo: Si, estoy frustrada, sorprendida… Me gustaría comprender… ¿Tal vez tú querías que entendiera cómo te sentías con lo de esta mañana?

Joel: ¡Pues si!, ahora te quedas como yo, para que me entiendas… (su tono de voz me sigue llegando duro).

Yo: ¿Es posible para ti que la próxima vez…?

Joel (empieza a hablar antes de que yo termine): ¡Pues vale! y mira ahora, ya no se puede solucionar… sábanas a lavarlas otra vez… y tu próximo taller de comunicación no violenta no tendrás tus papeles…

Yo: ¿Quieres escuchar lo que es importante para mí con todo esto?

Joel: Pues los papeles, que no les podrás entregar…

Yo: No Joel, los haré de nuevo, eso no me preocupa tanto, para mí lo importante es que tú y yo nos volvamos a conectar, me gustaría hablar de lo de esta mañana…

Y empiezo a contarle porqué no he querido comprarle nada esta mañana. Le digo que no es solo el dinero, le hablo de mi miedo a que no valore las cosas por tener demasiadas, de porqué no me gusta comprar en el todo a 100, de que aun así quiero tenerle en cuenta y estoy dispuesta a comprar algún juguete nuevo de vez en cuando. Me quedo muy satisfecha con todo lo expresado y termino diciéndole:

Yo: Ya ves Joel, tengo varios miedos con todo esto, eso es lo que me pasa…

Joel: ¿Ah sí? Pues ahora te sientes frustrada, y es lo que quería…

Y al escuchar esto y ver que no ha cambiado su tono de voz, pienso que podía haberme ahorrado todo lo que le acabo de decir, creo que no le ha llegado ni una palabra. Y me doy cuenta de que aun no ha sentido mi comprensión, seguramente él preferiría verme muy frustrada imaginando que así le comprendo mejor y pienso que hasta que no se sienta comprendido no va a poder escucharme a mí. Respiro, le miro, noto que mi cuerpo se relaja… Y empiezo a conectar con un sentimiento de compasión hacia él que hasta este momento no había sentido. Le digo (y esta vez pongo toda la intención en intentar comprenderle de verdad):

Yo: Ya, ¿pensabas que si no sentía lo mismo que tú no podría entenderte?

Joel: Si (bajando la vista).

Hay unos segundos de silencio.

Yo: ¿Y cómo estás ahora?

Joel: Mejor (y noto que su tono empieza a cambiar).

Yo: Ya veo…

Joel: Bueno vale, te voy a ayudar a hacer ese proyecto de escribir, porque necesitas ayuda si quieres terminarlo para tu taller, te puedo ayudar, pero solo por esta vez… y también a lavar la ropa…

Me conmuevo al escuchar esto. Casi había olvidado ya la funda de colchón y los papeles, pero me doy cuenta de que para él además de la comprensión, también es importante reparar el daño que ha causado.

Yo: Vale cariño… Agradezco mucho que quieras ayudarme con la ropa y con los papeles… Para mí es  muy valioso… ¿Me das un abrazo?

Joel: Eso no…

Yo: No importa me lo doy yo (y me abrazo a mi misma y me río…).

Joel: Bueno vale… y nos abrazamos y nos reímos juntos.

Poco después hemos puesto juntos la lavadora y le he dicho que lo de los papeles prefiero dejarlo para mañana porque esta tarde quería ir a la playa. El ha estado de acuerdo.

Y a la mañana siguiente me ha recordado que había que volver a hacer los papeles. Yo le he preguntado si quería ayudarme con un dibujo. Me ha mirado con una sonrisa y me ha parecido que se le iluminaba la cara.

Joel: ¿Y qué quieres que dibuje?

Yo: Me ayudaría mucho si nos dibujaras a nosotros dos cuando hablamos con comunicación no violenta y también cuando hablamos comunicación violenta, así podría enseñarles a otras personas cuál es la diferencia ¿Quieres?

Joel: Claro, ¡eso puedo hacerlo yo!.

Y le he visto dibujar en tres papeles. En el primero estábamos él y yo juntos y aparecíamos sonriendo. En otro papel aparecía Joel solo con lágrimas en los ojos y en el último aparecía yo sola con lágrimas en los ojos…

Y con todo esto pienso que seguramente pronto Joel tirará de mí de nuevo para enseñarme un juguete en algún escaparate y que no sé lo que haré cuando esto ocurra, pero sea lo que sea me gustaría que nuestra imagen juntos se pareciera a la del primer dibujo que mi hijo ha hecho esta mañana.

Kontxi Ruiz

ama sin cnv

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3 comentarios en “Cómprame un juguete”

  1. Uauuu…estoy emicionada con lo que has compartido. Gracias por mostrarnos momentos de vulnerabilidad, de frustracion…tambien de conexion, celebracion.
    Me inspira un monton!!!

    Elena

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  2. Hola Kontxi.
    De nuevo, ¡ gracias!
    Por compartir tus experiencias , tus vivencias y mostrarnos ese trocito de vuestras vidas, qué tanta luz nos aportan.
    Un abrazo

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