Joel y yo

Joel y yo somos compañeros de vida desde el 14 -2 -12. En realidad desde 9 meses antes…

Hasta los 3 años vivió conmigo, aunque su padre, sin ser mi pareja, estuvo muy cerca en ese tiempo. Después, coincidiendo con el fin de la lactancia fue poco a poco pasando más tiempo con él. Para los cuatro años, ya vivía la mitad del tiempo en su casa y la otra mitad en la mía. Tenemos un acuerdo de custodia compartida y Joel está conmigo de lunes a miércoles y un fin de semana sí y otro no.

Ahora estamos construyendo nuestra relación. Conociéndonos cada vez más, marcando nuestros límites… En este momento Joel es la segunda relación  más importante en mi vida (la primera es la relación conmigo misma) y pongo mucha atención en cuidarla. Intento cada vez más mostrarle lo que soy, incluso cuando no soy tan perfecta como me gustaría, incluso cuando dudo, o cuando estoy triste… Y el mayor regalo que creo poder ofrecerle es la aceptación de todo su ser y de toda su autenticidad. Para ello previamente he ido aprendiendo a descubrirme y a aceptarme con toda mi imperfección y con todas mis peculiaridades cambiantes. Estoy en ese proceso, no creo que termine nunca, lo tomo como un camino… Trabajo siempre primero conmigo, no puedo darle a mi hijo lo que no tengo… Y no encuentro otra manera de “enseñarle” que no sea a través de mi modelo, de mi forma de vivir, y pienso que todo lo que le muestro solo le llega cuando es de verdad, cuando es auténtico…

Disfruto de nuestra relación, con todos sus momentos, los de armonía y conexión y los de rabia y desencuentro. Tomo cada conflicto como un pequeño reto, una oportunidad de acercarnos más. Y no siempre resulta fácil, a veces pierdo la paciencia y cruzo la línea roja. Pero incluso cuando esto ocurre lo tomo como un aprendizaje y después busco la manera de decir lo siento, estoy aprendiendo, quiero hacerlo de otra manera la próxima vez. Y encuentro la forma de volver a acercarme, con empatía hacia mí y hacia él. Y me llenan de satisfacción y de plenitud los momentos en que  me siento conectada conmigo y con él.

Joel es un gran maestro para mí. Con su curiosidad, con su inocencia, con su mirada de niño, me invita a cuestionarme muchas de mis creencias. Nuestras conversaciones me resultan cada vez más enriquecedoras. Hace poco le pedí permiso para escribirlas y para compartirlas y él me lo dio y me dijo que quería hacer dibujos en el cuaderno, para decorarlas…

Por eso surge este blog. Voy a compartir algunas… Espero que os resulten útiles…

 

 

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