Crianza para la paz

Parto de la idea de que cada persona, de que cada familia, representamos un pequeño microcosmos, un pequeño grano de arena en el conjunto de la sociedad. La sociedad influye en nosotros y a la vez nosotros influimos en ella.

Y tengo la esperanza de que la paz se puede aprender, de que podemos aprender a relacionarnos de otra manera con nosotros mismos, con nuestras parejas, con nuestros hijos, con nuestros vecinos… creando modelos de paz que poco a poco se vean reflejados en la sociedad.

Los modelos de resolución de conflictos que nos han enseñado se apoyan en juicios, en exigencias, en castigos y recompensas. Y ya sean o no efectivos para resolver, lo cierto, es  que en lugar de aprender cooperación, armonía y respeto mutuo, lo más probable es que nuestros hijos aprendan de esos modelos la dura lección del dominio: el que tiene más poder gana y aquellos que tienen menos poder solo pueden someterse o rebelarse. Y de esta manera perpetuamos ese ciclo, que cada vez nos acerca más  a la autodestrucción…

Como padres tenemos la excelente oportunidad de ser modelos de una forma de vivir y de relacionarnos diferente, que se aleje del ciclo del dominio, y que genere un nuevo ciclo, que también se retroalimentará: el ciclo de la paz.

Siendo conscientes de la realidad de nuestra vida diaria, es un gran desafío, transformar la manera en que criamos a nuestros hijos, la manera en que nos relacionamos con todos los miembros de nuestra familia, incluidos nosotros mismos. Al mismo tiempo, encontrar otros modelos basados en la escucha de nuestros sentimientos y necesidades, y en la búsqueda del bien común, puede generar una profunda conexión y confianza entre los miembros de la familia y puede enriquecer enormemente nuestras vidas. Y a la vez, ese impacto en cada pequeño microcosmos puede extenderse también a la sociedad transformándola en un mundo donde a todos les importen las necesidades de los demás y donde la paz sea una realidad, quizá para la generación de nuestros hijos, quizá para generaciones futuras…

 

Nota: Este artículo está inspirado y en parte extraído del libro “Ser padres desde el corazón”  de  Inbal Kashtan (último capítulo: Crianza para la paz).

 

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